domingo, 12 de agosto de 2012
Triunfo de rebote
La segunda fecha del nuevo torneo Inicial (la remodelación que tanto necesita el futbol argentino se limitó a un mero cambio de nombres) nos llevaba al Estadio Único de La Plata. Una tarde de sábado a pura lluvia y cielo gris tirando a negro nos daba un panorama poco alentador de cara al partido con el Estudiantes post-Verón. Este River golpeado y lleno de incertidumbre con algunas modificaciones desde el arranque (sorprende como Almeyda bancó su decisión de mantener en el puesto a Vega una sola fecha) intentaría limpiar la imagen dejada 6 días atrás. Sin embargo los primeros 45 minutos lejos de mejorarla dieron muestra de una falta de juego en equipo que realmente nos preocupó a todos e hizo que algún que otro fantasma nos merodeara por la cabeza. Si bien el conjunto local no nos pasó por arriba ni nos creó muchas situaciones de peligro, lo que asustaba era que River no daba 3 pases seguidos y que lo único que mostró fue un cabezazo fántastico sacado de la galera del Gran David. No puedo hacer caso omiso del panalazo no cobrado en esa primera parte por una falta muy grosera de Gonzalez Pires a Maxi Nuñez. Es que por la banda izquierda tenemos serios problemas ya que el Funes Mori mediocre es muy limitado para ser lateral y Lanzini no sabe hacer la banda porque básicamente es enganche natural. Por suerte no jugó Vella de 3 pero con Rojas en el banco seguimos desperidiciando la parte siniestra de la cancha. Milagrosamente en el complemento el Millonario dió señales de vida. Lanzini en el arranque lo tuvo mano a mano con Villar pero el campo le jugó una mala pasada tras una habilitación exquisita de Trezeguet. Justamente sería el francés quien obligando a Funes Mori a jugar una pared iluminó el camino en esa tarde grisácea. El Funes Mori malo en segunda oportunidad puso increíblemente un 1 a 0 impensado apenas media hora atrás. Cuando el local tuvo el empate con la Gata Fernandez y tapó muy bien Barovero, de buen debut, River llegó fortuitamente al segundo gol aprovechando Rogelio el rebote en Ponzio y la lentitud de los centrales pinchas. 2 a 0 y a cuidar esos 3 puntos valiosísimos. El encuentro, ya de por sí malo, no brindaría ocasiones de gol hasta el pitazo final. Sin dudas que lo que se puede rescatar es el resultado y poco más. River sigue sin mostrar juego asociado y mucho menos identidad futbolística. Se ganó un partido chivo realmente haciendo poco para justificar tal resultado. Esperemos seguir por la senda del triunfo y empezar a agarrar confianza así el equipo, que por ahora no aparece, se suelta. Lamentando la partido del crack Ocampos (qué poquito lo pudimos disfrutar!) festejo abiertamente la llegada del delantero con más huevos del futbol argentino: el Chino Luna, en el cual deposito grandes expectativas. Con la esperanza que sólo un hincha de futból puede tener, siempre deseo lo mejor para River a pesar de los dirigentes y directores técnicos. Porque River está más allá de los nombres aunque los que dicen eso hagan lo contrario.
lunes, 6 de agosto de 2012
De Primera
Pensar que tuvimos que pasar más de 365 noches son dormir para volver a estar donde estamos hoy. Ese lugar del cual nunca debimos irnos por el simple hecho de que somos los mas ganadores de dicho campeonato y porque un equipo de la magnitud de River jamás puede irse a la B. Hay que hacer las cosas demasiado mal durante mucho tiempo, un trabajo arduo y a largo plazo para voltear a un grande. Sin embargo pasó y deberíamos aprender la lección. Lamentablemente no veo autocrítica tanto en la presidencia como en la dirección técnica. Ambos sacan pecho y chapa de un ascenso que es más una deshonra que un logro. 23-J: la resurrección. Me pregunto ¿la resurrección? Pensar que creí, siempre el mismo ilusio/idiota, que se venía una nueva etapa del club, un renacer dorado de la mano de Cavenaghi, Dominguez y Trezeguet. 3 días me duró la alegría. En 72 horas River se clavaba un puñal así mismo con el tándem Passarella-Almeyda como verdugos. Al dolor, la indignación y la no comprensión de la borrada del Cave y el Chori se sumaron los refuerzos (¿refuerzos?) para conformar ese equipo "veloz" del nuevo Pep argento. Sacando a Barovero y Rojas, las llegadas de Mercado y Bottinelli son lo más parecido a los jugadores-falopa que tanto rechazaba el Kaiser. Y es así que desarmando el mejor plantel que tuvimos en por lo menos 7 años, River encaró su vuelta a Primera. Con Vella de 3, Lanzini de 11 y Funes Mori de 9. Jugadas maquiavélicas de nuestro DT que ve cosas que los seres normales como yo no vemos. Se ve que estoy "contaminado" como lo está el club. Así salimos al Monumental en ese regeso tan esperado que encima nos ponía como rival a aquel que nos diera el golpe de gracia ese 26 de Junio de 2011 (día imborrable de acá hasta que me muera). Todos sabemos a lo que juega Belgrano y cada uno puede compartir esa manera de jugar o no. Ahora, ¿alguno sabe a qué juega River?. Porque Almeyda no encontró el equipo en 38 fechas. Y por lo visto el domingo, sigue igual de perdido. Ojo que el tipo tiene un título abajo del brazo y eso lo saca a relucir cada vez que puede. Y el tipo labura. Contra Belgrano se notó la mano del técnico. En especial, cuando los marcadores centrales tiraban pelotazos deseperados para los 2 delanteros de arriba. Esa fue la carta de juego de River. Eso es lo que propuso en 90 minutos, al margen de algun intento de juego por parte de Lanzini, Ocampos o Cirigliano. River perdió nuevamente con Belgrano y sin objeciones. Cuando entró Carranza cualquiera que entendiera un poquito de futbol sabía que tenía que encararlo a Vella. Así lo hizo. Así les fue. Así nos fue. River vuelve a desconcertar, defraudar y preocupar. ¿Cómo puede ser que saque a Cirigliano que es el único que intenta jugar al futbol? ¿Cómo puede ser que estando Trezeguet en cancha el penal lo patee Funes Mori, que tenía una cara de miedo impresionante y es el jugador más malo que vi en mi vida? Primera fecha y River ya es un mar de dudas. ¿Tolerancia? Los hinchas venimos aguantando las malas más largas de la historia. River es otra cosa, no esto que vemos. Me pregunto. Les pregunto ... ¿algún día volveremos a ser River?
lunes, 25 de junio de 2012
Condena cumplida
El reloj marca 90 minutos. La cámara se posa sobre Cavenaghi que llora. Segundos más tarde, lo enfoca a él, el tipo que agarró a River en su peor momento. Justamente él, el ídolo de tiempos oscuros, el león inquebrantable ante las adversidades, se quiebra. Imposible no conmoverse. Los ojos se humedecen y comienza a bajar sobre las mejillas algún que otro lagrimón. Lágrimas totalmente diferente a las de hace un año atrás. Aquella vez, un círculo fluorescente encerraba el dolor infinito de un plantel joven que pagó las culpas de tiempos pretéritos. Muchos de esos pibes tuvieron su merecida revancha. El llanto del sábado fue diferente al del descenso, íncluso al de hace una semana atrás con Patronato. Hay que vivir esta situación, sentirlo en carne propia, para explicar lo que sentimos los hinchas de River tras el pitazo final de Toia: desahogo, alivio y por qué no, alegría. Se alcanzó el objetivo. Se cumplió una condena totalmente merecida. River hizo las cosas demasiado mal y a la larga, eso se paga. Por suerte ya pasó. 363 noches sin dormir con la conciencia tranquila. Al fin se terminó este calvario! Dicen que no se goza bien de lo gozado sino después de haberlo padecido. Y vaya que lo padecimos. 38 partos. Sufrimos hasta los últimos 45 minutos del partido final. Pensar lo mal que se jugó ese primer tiempo ante Almirante Brown. Para colmo, un pinball debajo del arco parecía mostrar un destino esquivo al conjunto local. Almeyda debía meter mano en el entretiempo y lo hizo. Cambio cantado de Ocampos por Gonzales e increíblemente Funes Mori por Cavenaghi (¿la suerte del campeón?). La semana pasada había dicho que lo que produzca River en campo sería producto de la improvisación. Creo que no me equivoqué. A falta de equipo conformado, las individualidades nos salvaron. Es así que a los 10 minutos del complemento, David se consagraría como nuevo ídolo e ingresaría en la historia del club con esa volea de zurda digna de un campeón del mundo."Está roto"."Viene a robar". Trezeguet no tuvo ningún temor en perder prestigio o reputación (a diferencia de otros). Gracias David por venir (Chori y Cave también). Sin vos (sin ustedes), el ascenso no hubiera sido posible. Tampoco quiero ser injusto con Almeyda. Mantengo mi postura de que todo lo bueno que había realizado en la primera parte del torneo, lo deshizo en la segunda poniendo en peligro la vuelta a Primera. No obstante hay que considerar que Matías aprendió a ser técnico durante el transcurso del campeonato y aún con ese aliciente logró el objetivo. Por eso, un gracias para él también. El camino transitado fue realmente duro. La presión por un rápido ascenso adquirió niveles inimaginables. La resistencia de los hinchas a la proscripción que significaba no poder participar de un torneo de Primera que lo tiene como máximo ganador fue conmovedora. Quedó claro lo que es River en las malas. El Imperio Romano alguna vez cayó pero Roma nunca desapareció. River tampoco. Nace una nueva Roma. Nace un nuevo River. Es así que resurgimos de las cenizas, o mejor dicho, de los pedazos del Monumental destrozado en aquel fatídico como inolvidable 26 de Junio de 2011. Lo peor ya pasó. Que nos sirva de lección. Cuando miremos a este pasado reciente digamónos y jurémonos un NUNCA MÁS grabado a fuego y sangre. Se abre una nueva época. Que sea el comienzo de una era dorada. Volvimos a Primera. Volvimos a donde debíamos estar. Las cosas como son, en su estado natural. Prepárense que el más grande está de vuelta.
domingo, 17 de junio de 2012
No aprendimos nada
Escribo para desahogarme. Me desahogo para calmarme. Calma que es dífícil encontrar y más aún mantener en estos moementos. La indignación es increíble. La bronca se convierte en furia. Pero la tristeza, infinita, lo colma todo. La derrota contra Patronato es una puñalada al corazón y a la ilusión. En mi cabeza se imaginó un sábado con ascenso a Primera. La realidad me demostró lo contrario. Siempre el mismo iluso (por no decir boludo). Es que me cansé de la improvisación. No se puede volver a refundar River con un presidente improvisado. No se puede volver a Primera con un técnico improvisado. Los jugadores no pueden improvisar dentro de la cancha en la manera que lo hacen. Me pregunto ¿de qué nos sirvió irnos al descenso? ¿para qué descendimos? ¿no nos replanteamos lo hecho años pasados? No aprendimos nada. ¿Qué te hicieron River? ¿Cómo permitimos que te hagan esto? River ya no es River. No sé lo que es. Quizás un escudo detrás del cual no hay nada. Un concepto vacío de contenido. Estoy harto de ver siempre la misma película y en especial el triste final. Esto ya lo viví. Hace un año atrás estábamos en la misma situación. Pero en Primera. Al igual que en aquel momento, lo que prima es el desconcierto. No tenemos identidad de juego. No tenemos un 11 titular tras 37 fechas. Metemos a Bou! que no había jugado ni un minuto en todo el torneo cuasi Jota Jota con Villalba frente a Belgrano. Terminamos jugando con 5 delanteros! Va más allá de La Máquina. El tipo es un innovador. La defensa que paró Almeyda no tiene razón de ser. Laterales que no son laterales. Centrales que marcan en las pelotas paradas con una inocencia que raya la ineptitud y el amateurismo. ¿A qué jugamos, Almeyda ? ¿Cuántas finales más vamos a perder? ¿Cuántas veces más vamos a cometer el mismo error? A este equipo le falta, primordialmente, ser equipo. Y, segundo, temperamento. Se borra en las bravas. El único que empujaba para adelante era Cirigliano. El Chori no podía con él mismo. El segundo tiempo fue bochornoso. No generamos una situación de gol en los últimos 45 minutos y nos jugábamos el ascenso directo! Nos regalan un penal a falta de 3 minutos y todos sabíamos que ni así podíamos a hacer un gol. ¿Cuántas diferencias hay a nivel equipo con el de hace 12 meses atrás? Esto es peor porque hay mas plantel y en una categoría más baja. Disculpen por tantas preguntas pero me domina la desorientación. River me desorienta. Passarella me desorienta. Almeyda me desorienta. Los jugadores me desorientan. Todos, en conjunto, me decepcionan. ¿Por qué tanto sufrimiento? ¿Por qué tanta angustia? ¿Por qué River no ascendió aún con el plantel que tiene? Esto ya es un fracaso. No le cabe otro término. No se estuvo a la altura de las circunstancias. Quedan 90 minutos que ni quiero pensarlos. No sé que nos deparará el destino. De lo que si estoy seguro es que lo que salga será pura y exclusivamente improvisado. Con un Giunta enfrente que hará todo lo que esté a su alcance para que no ascendamos, no hay opciones. No queda margen de error. Ganar o ganar. A ver, River, si ganamos una final. A ver, River, si me tapás la boca, de una buena vez por todas. A ver si River puede contra River. A ver si River vuelve a ser River. A transformar la rigidez del miedo cruel y paralizador en impulso motor.
lunes, 11 de junio de 2012
Sangre, sudor y corazón
¿Cómo explicar lo sucedido el domingo pasado usando sólo la razón y dejando de lado lo emocional? Realmente el partido no se puede analizar fuera de ello porque si hay algo que lo caracterizó fue su emotividad que lo atravesó del minuto 0 al 95. Es que el sufrimiento, la tensión, la presión y la angustia faltando 3 fechas parecen haber alcanzado su momento cúlmine. Y River, lejos de abstraerse y serenarse como lo hizo en un spa la semana pasada, salió a la cancha con una vorágine y una vertiginosidad propia de un equipo que está quemando sus últimos cartuchos cuando en realidad el juego recién comenzaba. El planteo del "kamikaze" Almeyda, con un innovador 4-2-4 (aunque lo quieran disfrazar de otra cosa), era una invitación a atacar por las bandas totlamente desprotegidas del mediocampo millonario. Y así lo fue. Boca Unidos se percató de esto y explotó al margen la espantosa manera de defender que tiene el conjunto local. Cada llegada de los correntinos era sinónimo de alerta máxima y peligrosidad extrema. Flojísimas actuaciones del tridente defensivo, sobretodo de Funes Mori y Maidana. Si el primer tiempo terminó 0 a 0 fue por la mala puntería de los delanteros visitantes, que tuvieron la oportunidad de una victoria parcial casi que servida en bandeja. Del local poco y nada esos primeros 45 minutos. La claridad y el futbol habitual (aunque no deja de sorprender) de Cirigliano como unificador de la línea del fondo y los delanteros. Del cuarteto ofensivo sólo destacar los buenos arranques pero malas resoluciones de Villalba y cuentagotas del Chori. En el complemento con Aguirre en cancha, cambio de esquema y Ponzio de 4 por la lesión de Sanchez, River salió con otra mentalidad y generó ocasiones claras para abrir el marcador. Parecía que no era nuestra noche. Esta situación fue y vino durante todo el partido. Partido que lo que no tuvo fue lógica ni consistencia. Justamente porque en el mejor momento del local, una contra originada por un corner mal tirado (cansa de ver el mismo error después de tantas fechas) nos paralizó el corazón a todos. Danelón entró sólo al área chica y definió de primera con su botín zurdo. Era un gol hecho. Pero apareció otro botín zurdo, mágico y salvador, que tapó la pelota del campeonato y le dió vida a un River que estuvo a punto del nocaut (esta sensación de convivir al filo de la navaja, en una cornisa fue una constante de los 90 minutos). Gracias Vega! Tu trabajo es insalubre. El juego continuó y como era de esperar Almeyda empezó a desarmar lo que él mismo había armado y preparado durante 2 semanas (¿demasiado tiempo para la muy mala actuación que dió su equipo no?). Funes Mori y Ocampos a la cancha. El tiempo, lejos de sobrar, comenzaba a apretar. Ves el número 30 y ya la angustia se hace más presente que nunca. Y los hinchas se descargaban con los jugadores pidiendo "actitud y huevos" cuando en realidad lo que brillaba por su ausencia y lo que realmente se necesitaba era volumen de juego. Llega el tiro libre que desemboca en el gol de Ocampos en su primera pelota que tocaba. El Monumental explota en un grito de desahogo. Se acaricia el ascenso. Nos adueñamos de la punta. El destino parece darnos un guiño. Quedaba apenas poco más de 10 minutos. El Pelado lejos de festejar el gol les indica a sus dirigidos que tengan mucho cuidado con las marcas. Con River nunca un resultado está cerrado. Vaya que tenía razón Almeyda en ese mensaje de precaución. Unos pocos minutos después del 1-0, tras una falla en conjunto de toda la defensa, la visita marca el empate. Baldazo de agua fría. Helada. Desconcierto y desazón en el rostro de jugadores, cuerpo técnico e hinchas. Golpe al mentón y a la ilusión millonaria. River se desangraba en la imagen de Ponzio. Otra vez los fantasmas. Otra vez el miedo. Restaban 8 minutos más el descuento. Daba la sensación que no iba a haber milagro ni resurrección. Sin embargo, ese destino que luego del empate parecía esquivo a nuestras aspiraciones de ascenso, tuvo piedad y compasión de nostoros. No me creía merecedor de tanto castigo. O al menos me lo cuestionaba. Y el gol que nos deja a un pasito, que por ser chico no significa que sea fácil, de la tan ansiada vuelta llegó gracias al personaje menos esperado: R. G. Funes Mori (tras una genialidad del "siempre distinto" Trezeguet). Y por más que no sea un jugador de mi agrado, River está mas allá de los nombres. Después de tanto tiempo, por fin nos dió una alegría y un triunfo que nos vuelve el alma al cuerpo. Que nos invita a soñar con la vuelta a Primera. Que nos invita a volver al lugar de donde nunca nos debimos ir. 180 minutos nos separan del anhelado objetivo. Ojalá nos basten los primeros 90. Por favor que el adiós no se alargue ...
domingo, 20 de mayo de 2012
La mano de Almeyda
Mientras pienso lo que escribo, por dentro me pasan un sinfín de sensaciones. En ese desconcierto emocional veo una analogía del River de Almeyda. Si hay algo que produce este equipo es un desconcierto total. Los cambios sobre cambios que realiza el técnico llevan a que la identidad de juego sea esa: la de un equipo que juega mal por momentos y después levanta el nivel de una manera inesperada. Casi ciclotímico. Te soprende para bien o para mal. No es la primera vez que sucede en el torneo. Ya varias veces he marcado que estos altibajos no son sólo de una partido al otro sino dentro del mismo. Realmente genera mucha bronca esta irregularidad de rendimiento. Y no es por hablar con el diario del lunes ya que estuvo a 3 minutos de ganar el encuentro. Las sustituciones del Pelado son, por lo general, más desacertadas que acertadas. ¿Por qué desarmar un equipo que en 20 minutos del segundo tiempo había generado 5-6 situaciones de gol?¿Por qué dejar 45 minutos en el banco al Chori?¿Cómo es posible que Almeyda no consiga que el tridente funcione? Otra vez sopa. Siempre la misma historia. River que no sabe cerrar con el resultado en su favor y un empate sobre la hora con sabor a derrota. Monumentalazo de Brown de Madryn que pelea por no descender. Son inaceptables los 2 puntos que se dejaron en el camino. No puede pasar eso en un equipo que tiene aspiraciones de campeón. ¿Cuánto tiempo más va a sostener este defensa que es el mejor ataque contrario? Cuánta falta de concepto en Diaz y Funes Mori que cometen el mismo error que la fecha pasada, por favor! Basta de Vella! Abecasis no hizo ningún mérito como para salir del 11 titular. ¿Por qué siempre tiene que entrar R. Funes Mori? ¿No se dan cuenta que no entiende el futbol?¿ Qué sentido tenía acumular nueves en el área? A pesar del retraso, el cambio de Villalba estuvo correcto y fue el único acierto técnico. En fin, el aire que habíamos tomado en Tucumán se expiró en el último suspiro de la noche con el gol de Zanni. De vuelta a remarla desde atrás. Les juro que no aguanto más esta situación. No veo la hora de ascender y terminar con esta pesadilla. Son 34 partos los que llevamos encima. 34 manchas a nuestra historia. 34 golpes a nuestro orgullo. Para colmo, en este desorden y en esta desorientación que se respira en la atmósfera se nos viene el partido del año (parte 2). Igualados en la segunda posición con Instituto, visitaremos al líder Central que viene de una seguidilla infernal de triunfos. La única opción real para River es ganar. Nos jugamos el ascenso directo a Primera, en un torneo de sobremanera parejo. En este mar de dudas, sin un equipo consolidado pero con individualidades descollantes, saldremos a jugarnos nuestro destino que fuimos elaborando con el transcurrir de las fechas. Tanto esfuerzo, tanto aliento, tanto sufrimiento no pudieron ser en vano. No llegamos hasta acá, para quedarnos en la puerta del título. A sacar chapa de campeón en el Gigante de Arroyito. A arruinarles la fiesta. A demostrar que somos River aún. Que en Rosario cueste lo que cueste, tenemos que ganar.
martes, 8 de mayo de 2012
Un largo camino al cielo
Leo el título y no me convence del todo. Parece desmesurado aludir a "cielo" como el regreso a Primera. Más bien podría ser visto como una salida de este infierno (para nada encantador) y el retorno a la tierra. Es que este andar en el Nacional B se está convirtiendo en una tortura para los hinchas de River. La seguidilla de triunfos que cosechó Central tuvo como colorario alcanzarnos en el segundo puesto de la tabla y alterar aún más nuestro alterado estado de ánimo. Tolerancia 0. Margen de error 0. Con esa presión que en realidad siempre tuvo, el Millo salió al ¿verde césped? del Monumental a jugar la fecha nº 32. Veo este número y me pregunto: ¿realmente es buena la campaña del conjunto de Almeyda? Al margen de la sabida complejidad que presenta la categoría ¿cómo es posible que River no marque la difrencia en la segunda división? Y ya no lo digo por lo que representa ser el club más ganador a nivel nacional sino por el plantel que posee Almeyda. Justamente que lo nombro, quiero hablar un poco sobre el Pelado. Creo que si bien está bueno no mostrarse reacio a los cambios, Matías desorienta al hacerlo en demasía. Cambia de nombres y esquemas de manera frénetica y eso no permite que el equipo se conforme como tal. Esta crítica no opaca el cariño hacia él. Pero es necesario marcar los errores y fallas de una "era" que todos deseamos que concluya con el ascenso a Primera. Realmente no entiendo a la gente que quiere que a su equipo le vaya mal por los jugadores o el técnico o la dirigencia. Jamás lo pensé ni lo pensaré. Quería aclararlo. En fin, en lo que hace al encuentro en sí con Gimnasia de Jujuy no hay nada que decir que no se haya dicho. River tuvo la pelota y el protagonismo del partido, un rival que vino a buscar el empate y las limitaciones de siempre a la hora de elaborar juego. Sin el Chori en cancha (decisión que no comparto aún en el bajo nivel que venía mostrando) costó horrores crear situaciones de gol. Ya en el complemento con el tridente reunido, el equipo mostró cierta mejoría , con Cirigliano como bandera y símbolo de la cantera-fútbol riverplatense y pudo llegar al gol gracias a quién sino el Trezegol, la solución a varios de los problemas que presenta River. O al menos hace olvidarlos por un rato. A medida que pasa el tiempo y van quedando menos partos por vivir, mi exigencia va decayendo y me vuelvo menos exigente. Ya no sé que pensar. A esta altura los resultados empiezan a pesar más que el rendimiento. Sólo quiero volver a Primera. Sólo quiero volver a ser River. Parece que no va a ser fácil. Lo podía llegar a intuir. Pero ¿tanto? Quedan 6 partidos y entre ellos uno no apto para cardíacos en el Gigante de Arroyito donde nos jugaremos nuestro destino. De todos modos, vayamos paso a paso como diría Mostaza. A ganar en Tucumán sabiendo que (desde hace años) el principal rival de River es River, sabiendo que el ascenso depende exclusivamente de nosotros.
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