lunes, 22 de febrero de 2010
Basta de penas
Tarde gris con gotas que caen lentamente. El tiempo parece estar acorde a lo que muestra en cancha el equipo. River es una lágrima. No puede con su alma. Maradona dijo que si en el césped los jugadores contagiaban, el Monumental podía llegar a ser un infierno (de adentro hacia afuera). Se está mas cerca de producir dolor ocular a los hinchas. Estos que están siendo muy pacientes y tolerantes, en una sociedad entremadamente ansiosa e intolerante donde el que piensa distinto a uno está equivocado. Recordemos que no hay una sola verdad (y menos la que "el ojo idiota" nos quiere hacer creer). Y donde la vorágine cotidiana se ve reflejada en el fútbol con la famosa frase "los resultados mandan". Hablar de proyectos a largo plazo parece descabellado y no solo con repecto a la pelota. Es mas fácil construir una bicisenda y tapar los baches que mejorar la educación y la salud. Porque lo primero "se ve" mientras que esto último da sus frutos mas allá de lo que dura una gestión. Pero retornemos al la actualidad opaca y poco alentadora de los Millonarios. El conjunto de Astrada tiene la profundidad de una pileta Pelopincho, es menos hiriente que un cuchillo de plástico y cambian las figuritas pero las fallas crónicas en la defensa siguen estando. Falta volumen de juego, intenta jugar por abajo pero lo único que genera es el "toqueteo intrascendente". Villagra juega peor de 4 que de 3, Díaz manda centros descomprometidos a la cabeza de los defensores rivales, Ferrari tiene que jugar por derecha e izquierda, Rojas no sabe donde pararse para no chocar con Gallardo y Canales se nota que sabe con la pelota pero no es el animal de área que tanto necesitamos. Villalba entra y es el mas desequilibrante con sus prematuros 17 años. Para colmo lo expulsan justamente a Almeyda, el único de marca de mitad de cancha hacia arriba. Creo que por cómo se dió el partido, el local ganó un punto porque Arsenal cuando atacó fue muy peligroso. Con una actitud mas ganadora se hubieran llevado los 3 puntos a Sarandí. Al final daba la sensación que ambos tenían miedo a perder. Aunque el punto no lo sirvió a ninguno de los dos. Por otro lado, Astrada no encuentra el equipo, el sistema y los resultados lo complican aún mas. Al empezar el torneo, mi optimismo hacía pensar en un 5to puesto como máximo pero a medida que pasan las fechas, esa predicción se torna difícil de cumplirse. Estos tiempos que corren son duros (ni quiero pensar en los promedios) pero como canta Coldplay "nadie dijo que era fácil, nadie dijo jamás que sería así de difícil"
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