lunes, 1 de febrero de 2010

Candidato a que?

Luego de los superclásicos dulces del verano, se vislumbraba un River que quería (podía?) pelear el Clausura. Resulta obvio que este club, por el solo hecho de llamarse como tal y tener semejante historia detrás, siempre tiene que aspirar a ganar todo lo que juegue. La famosa frase "porque esto es River y hay que salir campeón". Pero debemos hacer una excepción, o mejor dicho, tener en cuenta los últimos 3 torneos de la Banda para establecer que las mejoras se van a dar de a poco y que a "un nogal no se le puede pedir peras". Si bien se venía entonado, la derrota con Banfield (flamante campeón) marcó que no se estuvo a la altura de las circunstancias como nuestras "patriotas" clases dominantes que en aquellos años de 1880 prefirieron ser un granero colonial antes que un país con gloria. El partido de ayer nos bajó a la realidad de un golpe certero, dado por Papelito Fernandez, y puso las cosas en su lugar. También fue un golpe a la ilusión, esa que siempre recarga energías al comienzo de cada campeonato. Porque por mas que uno sepa las limitaciones de su equipo, eso no significa que no se sueñe con un arranque prometedor. El de ayer, claramente no lo fue. El encuentro fue demasiado aburrido. El Taladro sacó a relucir todas sus cualidades defensivas que lo llevaron al título y para el conjunto de Astrada (que estuvo desacertado en todos los cambios, aunque es fácil hablar con el diario del lunes) se le hizo imposible vulnerar esa doble línea de 4. A los locales no se les caía una idea, de mitad de cancha para arriba. Ortega demasiado solo e impreciso, un equipo demasiado partido donde la pelota no llegaba a la joven dupla delantera y se repitieron errores defensivos (con Quiroga como protagonista), mas allá de los cambios de nombres con respecto al pasado inmediato. Que los mejores hayan sido Vega y Alexis Ferrero denota la pálida imagen que se dejó. Lo bueno es que solo fue el primer partido y esto debe servir para ir analizando las fallas y luego evitar que sucedan. Sigo repitiendo que River es un equipo que está rehabilitándose y debemos ser cautos. Siempre críticos (que es lo que nos hace crecer) pero no exigentes en demasía. Que cuando las cosas salgan como no las esperan, la vida los haga mas guerreros. El próximo jueves se tiene una prematura revancha. A no dejarla pasar.

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