martes, 16 de febrero de 2010

Casualidad o causalidad

En donde habrá quedado el envión anímico del verano?. Cuatro partidos jugados, cuatro puntos (solo 3 goles convertidos). Les recuerda algo?. Idéntico arranque de campeonato que el Apertura pasado. Que coincidencia!. Tampoco voy a ser tan ciego de no ver que hay mejoras con respecto al 2009. River intenta jugar, a veces equivoca el camino pero tampoco es el desorden de los tiempos de Pipo. Resulta sorprendente que se cambió en un 75% la defensa y se siguen repitiendo los errores. Mas si Quiroga se empecina en cumplir el rol de Cabral con todos los errores que esto conlleva. Díaz, impecable en la marca, parece tener miedo de cruzar la mitad de cancha, Ferrari va para adelante pero casi siempre termina chocando con el contrario, Nico Sanchez sufre horrores para marcar sin hacer falta y Ferrero es de lo mejorcito en este panorama desolador. Ante Central se observó una carencia de ideas para atacar así como un equipo sin profundidad que realmente preocupó. Contra Colón se dispuso de mas chances de gol pero ni Canales ni Rojas tuvieron la suficiente lucidez como para esquivarle a Pozo. El conjunto de Mohamed, mas allá de la paridad en las llegadas, controló el partido siempre y mostró la superioridad de un equipo que está para pelear el torneo y otro que necesita sumar imperiosamente puntos. Porque aunque sea doloroso y humillante, es necesario mirar de reojo "esa" tabla, la que nos salvó alguna vez de un descenso seguro (no reconocerlo sería de hipócrita) y hoy nos tiene con la soga al cuello. Astrada sigue en un mar de dudas, de antemano lucía inteligente la propuesta del 3-4-1-2 pero en la cancha no dió resultado. Y justamente estos, los resultados, son los que no acompañan y los que generan mas cambios y mas incertidumbre. Rojas y/o Gallardo?, defender con 4 o 3?, que hacer con el Burrito? y así se puede seguir un rato largo. Hoy, River es Ortega: ilusiona por momentos, simula recuperarse pero sufre nuevamente recaídas. Un dato: se terminó jugando con Mauro Díaz, Villalba y Funes Mori, promedio de edad 18 años. Tienen un futuro bárbaro pero ellos, al igual que los hinchas, no se merecen esto. Es hora de levantarse, River! antes que sea demasiado tarde.

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