viernes, 5 de marzo de 2010

Desahogo total

Esa fue la sensación de todos los hinchas riverplatenses cuando el árbitro pitó el final. Se cortó la mufa. Se sacó la ropa sucia afuera. Por unos minutos la gente revoleaba la remera dejando de lado este presente decadente y festejaba-gozaba de esa victoria como un campeonato por su necesidad. Casi tanto como un mendigo necesita un poco de pan. Porque los 3 puntos debían obtenerse sin importar los medios, mas allá de que siempre resulta mas fácil alcanzar el objetivo de acuerdo a los métodos utilizados. Y este River carente de ideas, opaco y que va a los tumbos no está para jugar como el Barcelona. Ni siquiera como Banfield. San Lorenzo anda por esa misma línea de juego que caracteriza a los de Nuñez. La del desconcierto y la búsqueda eterna del fútbol perdido. Tanto se parecen las realidades de los que ayer fueron rivales que el partido en su totalidad fue una invitación a dormirse. Había olor a empate en 0 y los jugadores no hacían mucho para cambiar la tendencia. Hasta que apareció el héroe menos esperado, un tal Affranchino que con sus 19 años y 5 partidos en primera desataba la locura de un Monumental colmado. Es que en épocas de malaria no hay pan duro. El fantasma del descenso empieza a merodear peligrosamente y toda victoria caída del cielo es bienvenida con los brazos abiertos. Habrá llegado el momento de dejar de lado el paladar negro del hincha millonario?. Hoy en día parece ser que las prioridades cambiaron, de lo cual reniego pero no oculto. Seguramente el resultado de anoche no sirva para cicatrizar aquella noche del famoso "silencio atroz", imposible de borrar fácilmente para cualquier mente. No se puede hablar de revancha pero al menos es una caricia al corazón rojiblanco que tan maltratado viene siendo. Y ni hablar del golpe anímico que puede llegar a generar de cara a lo que se viene: Independiente-Huracán-Boca. Paradas bravas. Allí no va alcanzar con la actitud que tanto resalta Astrada ni el factor suerte va a estar siempre de su lado. En esos momentos calientes habrá que desempolvar el disfraz de valientes y salir a tropezar.

1 comentario:

  1. Pasamos de desahogarnos a ahogarnos en el inodoro, que cagada

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