jueves, 8 de abril de 2010

Corazón sangrando

Una guitarra por demás desafinada,un frío alquimista que todo transforma en hielo, una canción que de movida está arruinada y una autoestima ya muy adherida al suelo. Todo eso representa River hoy. Un corazón que se desangra día a día, noche a noche y partido a partido. No hay noticia nueva. A las 21.30 de un miércoles otoñal ya está consumada una nueva derrota. La cuarta al hilo. No sorprende. Duele. Ni siquiera el retorno del "10", del eterno ídolo y héroe, alcanza para sacar un punto. Esa caricia que significó ver a Ortega adentro de una cancha, terminó siendo una nueva cachetada a los hinchas. Astrada ya probó todo lo que tenía a su alcance y lo dió vuelta por todos lados: cambio de sistemas, de nombres, borró e indultó pero el resultado siempre dió perdida. Supongo que debe ser desmoralizante. Aclaremos que si bien el DT tiene mucha responsabilidad al no haber conformado un equipo, "los famosos 11 de memoria" y bancarlos un par de partidos. Pero a "este muerto" no lo levanta nadie en el estado que está. Si ahora renuncia o lo despiden, solo sería una solución (si es que lo es) muy superficial. El problema es mucho mas profundo. Casi como la caída de este grande del fútbol argentino devenido a "esto" que no se como denominarlo. Me cuesta creer que "esto" sea River. Mientras tanto, los pibes tienen que salir a comerse los insultos de gente no pensante que recrimina "huevos" y "transpiración" cuando lo que escasea es fútbol. Ese que se perdió vaya saber uno adonde y no se deja encontrar fácilmente. Sin embargo, los últimos 20 minutos del primer tiempo dicen que apareció aparentemente el juego, asomó la cabeza y se fue. Maurito Díaz sacudió el travesaño y la modorra del local y a partir de allí, River se asemejó a un equipo, dió 5 pases seguidos y hasta tuvo 2 0 3 chances de gol. Obviamente Ortega era la bandera, el estandarte de esta aparente recuperación. Algún iluso hasta se imaginó ganando el partido con un gol del jujeño, en un final a lo film hollywoodense. Está claro que Ortega así como está, es el mejor del plantel. Lejos. Pero (siempre hay un pero en esta historia) cuando las cosa viene torcida, es en serio. Newell's se encontró con un gol caído del cielo, de carambola y de pifiada por parte de Achucarro. En ese instante, el duelo entre estos 2 equipos concluyó. Al menos para el local. Ya no habría reacción, rebeldía ni milagro. Eran fantasmas peleándole al viento (en contra obviamente). El "negro" metió a cualquier delantero que pasara por ahí. La nada misma. Todo era desconsuelo, desilusión, impotencia, bronca y tristeza. Si uno no mirara la tabla diría que la ubicación sería la primera de abajo hacia arriba. Da esa sensación. La frase inicial sigue con "las esperanzas guardadas en un cajón". Está jodido ser optimista en medio de una tormenta que tiene fecha de inicio pero no de finalización. Solo queda tratar de sumar en estas 6 fechas la mayor cantidad de puntos. Aunque para eso haya que hacer goles. Y bancar un equipo de acá al final como para tratar de tener una base a partir de la temporada que viene. Si es posible, Ortega+10 pibes. Y que sea lo que sea.

1 comentario:

  1. y donde esta el Kaiser?? mucho cartelito... mucho bla bla pero... que onda?
    por lo menos habrá puesto en al secundaria de river a los 100 chicos esos q dijO??? si estan.. lo esta pagando el de su bolsillo??ANDAaaaa!!!

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