domingo, 18 de abril de 2010
Viven!
Mirá que es bueno volver a creer, que todo esto ha servido. Sras y sres, ganó River y es noticia. De las buenas. De las que no abundan en los medios. Será que no "venden"?. El partido contra Godoy Cruz parecía fuera de contexto, salido de otros tiempos. De aquellos en donde los de camiseta blanca con una banda roja cruzada de izquierda a derecha imponían su juego, dominaban el encuentro y achicaba al rival de turno. El Monumental se convertía en un lugar en el cual el visitante no la pasaba bien. En fin, el equipo que estrenó Cappa se asemejó al que la historia de River manda. Con su defectos y virtudes, el flamante DT dejó bien en claro como quiere jugar, cual es el sello que pretende imprimir, nada mas y nada menos que frente al puntero. Angelito desde su manera de ver el fútbol plantó un 4-3-1-2 tradicional, bien simple. Y de entrada sus dirigidos supieron incorporar y captar sus conceptos ya que en los primeros 30 minutos debieron hacer el segundo gol antes que el primero. Pero en la segunda aproximación del visitante, Higuaín sacó rédito de una falla del fondo contrario y puso el marcador a su favor. Un mazazo. Los fantasmas volvían a aparecer. Los jugadores sintieron el golpe y hasta el final del primer tiempo no reaccionarían. Luego del entretiempo, Cappa mandaría a la cancha a Affranchino y el pibe aprovecharía al máximo esta chance siendo de lo mas desequilibrante del partido. Transcurrían los 10 minutos de la segunda etapa, cuando el estadio comenzó a cantar al unísono: "enaaaaaaano enaaaaaano". Angel tiraba toda la carne al asador poniendo al recién recuperado Buonanotte. A jugar sin 9, lectura entre líneas: nada de centros, todo por abajo como a AC le gusta. Y de la mano del "enano" River crecería en juego (no en altura), dándole mas vertiginosidad y explosión al ataque. Faltaba lo mas importante, eso que Canales no hizo en 4 oportunidades antes: el gol. 24 minutos marcaba el reloj, el "tucu" Pereyra va a una pelota dividida y se la lleva, aprovecha su velocidad para sacarse de encima a Sigali, manda el centro atrás y quien sino podía cortar la racha: el hombre que resurge de sus cenizas una y mil veces, Ortega. Seguramente fue uno de los goles mas fáciles de su carrera y pensar que se estuvo mas de 500 minutos sin hacer uno. Lo que costó!. Festejo medido, mano en el lado izquierdo de su pecho como diciéndole a la gente "quien dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón". Enorme partido del 10. Mensaje para los dirigentes: a mi no me van a decir cuando retirarme. Sacan del medio y un minuto después, la presión de Almeyda da sus frutos, error en la salida, Ferrari que no había bajado de una de sus tantas excursiones, se encuentra con el balón, encara a Ibañez, tira una gambeta larga y ante el cierre de un defensor define cruzado con la zurda. Entra con suspenso. El Monumental colmado de hinchas se vino abajo. Daban ganas de abrazarse con Paulo. River daba vuelta un resultado. Y merecidamente!. Quedaba aun bastante tiempo por jugar. Pudieron haber estirado el marcador. También se tuvo que sufrir hasta la última jugada. Pero el 2-1 permanecería inmutable. Fue una noche mágica, como hacía mucho tiempo no se vivía en el A. V. Liberti. Esta vez no hubo insultos ni cantos que pidieran huevos y transpiración. Se salió de perdedor que eso es lo que realmente importa. Se acostumbra a perder el jugador y la llegada de AC sirvió para cambiarles la cabeza, "tirarles agua en la cara y despertarlos". Ahora bajémonos del caballo y el exitismo. Se ganó un partido. Hay que festejarlo pero queda mucho por mejorar. Si mientras tanto aparecen los triunfos, bienvenido sea.
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Que buen titulo la de esta nota, no la había leído
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