martes, 10 de agosto de 2010
Ni Pavone ni Caruso
River incorporó para esta temporada a dos centrodelanteros de renombre. Sin embargo, el héroe del día, el que se llevó todas las luces, el chico de la tapa fue Rogelio Funes Mori. El nuevo verdugo de Tigre, podríamos decir, ya que en los 3 partidos que lo enfrentó, convirtió. Y eso que tiene 6 goles en primera nada mas. Pero antes de que ¨el melli¨ revolerara la 9 y saltara los carteles para festejar con la gente, hubo un partido. Comenzaba una nueva campaña con un plantel renovado y armado por Angel Cappa. La España campeona del mundo, como modelo a seguir, obviamente con las diferencias correspondientes. Pero en este arranque de campeonato, se estuvo muy lejos de alcanzar esa idea que encandila a su DT. Tengamos en cuenta que fue el primer partido oficial y es difícil encontrar el equipo al instante. No es algo mágico, inmediato que lo pedís y lo tenes. No obstante hay que destacar la poca elaboración de juego y la inofensividad de ¨la banda¨. Tigre hizo un planteo táctico impecable y de no haber sido tan mezquino podría haberse ido de Nuñez con un triunfo. Los laterales, piezas fundamentales en el esquema cappista, no atacaron ni defendieron. La línea de 3 creadores Ortega-Lanzini-Buonanotte estuvieron en distintas sintonías y nunca se conectaron. Con el ingreso de Affranchino se le dió mas salida por el costado derecho. Faltando 15 minutos, A.C. mandó al verde cesped a Caruso por Acevedo, de buen rendimiento en la parte defensiva pero deficitario en el ataque. A jugarse el todo por el todo. El tiempo empezaba a apretar, los minutos se hacían segundos y el sol empezaba a caer. River parecía no tener la llave que abriera ese cerrojo perfectamente armado por Caruso Lombardi. Tiempo cumplido. Dan 3 minutos de descuento. Carrizo agarra el balón, manda el pelotazo para Caruso quien la baja cerca del área. Allí aparece la avivada de Ortega (de pobre partido pero que nunca debe salir) que sin cometer plancha, la puntea ante la salida de un defensor y cuando Islas le achica el espacio manda el centro al punto del penal donde Funes Mori estamparía ese cabezazo salvador. El Monumental, colmado de hinchas riverplatenses y a punto de explotar, se vino abajo. La gente que apoyó en todo momento y fue a la cancha en una nueva muestra de amor incondicional, se iba contenta y con el triunfo que a priori esperaban. Como dijo Angelito: es muy lindo ganar así, agónicamente, pero no siempre se va a poder lograr eso. Es deseable que se juegue mejor, que se incorporen mas conceptos que no están del todo claro para poder progresar. Mientras tanto, se obtuvieron 3 puntos vitales contra un rival directo, en esta lucha infáme por la permanencia. Eso si, el sueño sigue siendo salir campeones.
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No hace falta que diga que Almeyda fue el mejor del partido. Descomunal su rendimiento. Un verdadero hincha y jugador (esto es necesario) de River.
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