martes, 19 de octubre de 2010

Mano negra

Se que el título suena a demasiado fuerte. Es que la furia me brota por los poros y no pienso hacer ningún esfuerzo en ocultarla. Porque lo que hizo Beligoy el domingo es una vergüenza. No sorprende ya que el arbitraje argentino es decadente. Siguen sumando falacias. Los árbitros como todo ser humano se pueden equivocar al hacer su tarea. Ahora, tampoco tanto. Quizás retumbe que un hincha de River se queje de los arbitrajes. Pero este señor privó de 2 puntos a un River que los necesita como un mendigo un poco de pan. A ver si se entiende: River en cada 90 minutos se juega la permanencia en la primera división. Y no es para dramatizar pero hace 5 fechas que no puede salir de la zona de promoción. Por sus propias limitaciones y falencias. Pero por los que imparten justicia también. Porque Ortega no debió ser expulsado en la segunda fecha por un Laverni que ni él sabe porque. Porque Pompei vetó (como Kris) una ley de ventaja para una jugada que tenía destino de gol. Porque Pezzotta ve la falta de Arano a Romero pero no la que le cometen previamente a Chiche. Porque a Lamela le pegan 4,5 y hasta 6 patadas por partido pero a la primera que hace él lo amonestan. La patada criminal de Curbelo era para prisión domiciliaria. A donde están los charlatanes, los puro humo que decían que el torneo estaba arreglado para River?. Seguramente son los mismos que mienten cuando dicen que el promedio se inventó para salvarnos del descenso. A ver si queda claro: nadie podía imaginar al iniciar ese torneo en los años 80 que íbamos a terminar en las últimas posiciones. Salvo que crean en los videntes. Da la casualidad que justo cuando nos dirigen tienen un mal partido y a la otra fecha los suspenden. Los puntos no los devuelven.
Del partido en si no hay mucho para comentar. La primera parte fue una invitación a irse a la cama a dormir. Aburrieron de lo lindo. Sorprende lo de Godoy Cruz. De River ya estoy curado de espanto. Solo la potencia del gladiador Pavone hizo que Sigali convirtiera en su propia valla. Ya en el complemento, justo en el mejor momento de la visita (aunque la hinchada millonaria hizo poner en duda de quien era la localía) una contra insólita le daría el empate al Tomba. Increíble como Ramirez corrió con la pelota desde mitad de cancha sin obstáculo alguno, con un Arano que le sacó la chapa un rato largo y un Ferrari que en vez de salir a taparlo fue a marcar el posible pase que nunca llegó. Para colmo la pelota entró casi que dando lástima. Igualmente El Millonario sacaría nuevamente ventaja gracias a un buen centro de Ortega y la aparición goleadora del Tanque. A partir de allí, el conjunto de Cappa buscó enfriar el partido aunque abusando de pelotazos para el mejor jugador del partido, Marianito, de enorme corazón y entrega. Cada fecha que pasa, River se vuelve mas Pavone-dependiente. Parecía que el visitante lo tenía todo controlado pero el mago Ramirez sacó magia de su botín derecha para poner un pase riquelmeniano que Carranza no desaprovechó. Había que tener sumo cuidado y bloquear la tarea de un solo jugador: David Ramirez. Hizo lo que quiso. Acevedo sabe con la pelota pero no como recuperarla. Pereyra y Affranchino están en un bajo nivel. Lamela hizo lo que pudo hasta ese golpe letal. Los dos laterales no atacan ni defienden. Igual AC debe bancar un equipo por lo menos 3 fechas seguidas. Lo que es imperdonable es la desatención, la desorganización y la falta de compromiso en los los últimos 10 minutos, al igual que contra GELP. Carranza se come un gol abajo del arco, que era mas dificil errarlo que hacerlo. Ya no quedaba tiempo, el reloj rondaba en los 47 minutos y llegó la jugada de la discordia. No de la polemica. El burrito frota la lámpara, se la pone en el pecho al Melli que en una corrida memorable le rompe el arco a Torrico. Golazo. Triunfazo. Pero no. La mano de Beligoy empató el partido.

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