domingo, 3 de octubre de 2010
Un puntazo de arriba
Es verdaderamente increíble la cantidad de sensaciones encontradas que dejó la igualdad en 2 en el Sur. Bronca porque River no puede jugar tan mal con los jugadores que había en cancha. Preocupación por los horrores defensivos que inquietaron permanentemente a JP Carrizo. Alivio tras el cabezazo salvador de Román y el punto (gran punto gran) que se consiguió. Satisfacción por el último cuarto de partido brindado por La Banda y ese ir a buscarlo, el ¨a empatar o morir¨ que finalmente dió resultado. Pero no nos debemos nublar por el solo hecho de haber empatado contra uno de los mejores equipos de la Argentina y hasta hace poco campeón. La parada era brava, sin dudas. Y el Taladro estuvo a la altura de las circunstancias. No decepcionó a pesar de haber jugado por la Copa Sudamericana en la semana. No desplegará un fútbol de alto vuelo ni será vistoso, salvo por el brillante Ervitti, pero sabe a lo que juega. Lo que es mucho. Se arrancó perdiendo desde el vestuario, tras una falla garrafal de JP Carrizo. Y una falta infantil de Arano, al cual le cometieron un foul muy claro previamente, pudo sentenciar el match. Pero JP pasó de villano a héroe tras contener el penal lanzado por su verdugo Ramirez. Esta jugada desató la ira de Cappa, que casi cara a cara desafió a Pezzotta. Este no tuvo mas remedio que expulsarlo. Angelito seguiría viendo a su equipo pero ya detrás de las rejas. Casi como una metáfora, el DT estaba encerrado casi tanto como sus dirigidos presos de sus propias limitaciones. Creo y espero no equivocarme al decir que fueron los peores 45 minutos de River en el torneo. Pelado de alma, por la ausencia del irremplazable Almeyda y sin libreto en la ofensiva por un fantasmagórico Ortega. Irse 0-1 a los vestuarios fue realmente un negoción. La segunda parte no dió un giro de 360 grados pero al menos en actitud y ganas se mejoró considerablemente. Quiero hacer hincapié en la defensa de River. Esa que me hizo acordar a la Simeone, Gorosito y Astrada. Un adjetivo solo cabe decir para calificar su actuación: espantosa. Cada centro al área de pelota parada o hasta de un saque de arco era peligro de gol. La paradoja es que se ganó mas en el área de Bologna que en la nuestra. Sigo insistiendo: que alguien me explique la causa de la salida de Ferrero cuando lo mejor que teníamos era la solidez de los 4 del fondo. Pese a la fragilidad defensiva y la carencia de volumen de juego, se alcanzaría el empate gracias al penal bien ejecutado del Burrito. La alegría fue momentánea, casi que efímera ya que Victor Lopez de cabeza puso al local de nuevo en ventaja. Angel metió mano y como ya es costumbre tiró toda la carne al asador. Y en uno de esos tantos centros que mandaron a la olla y a solo 3 minutos del final, el Román de River se elevaría mas que el resto y metería un cabezazo fenomenal para darle al Millonario un empate de arriba, casi que caído del cielo. Que increíble. Acaso el peor jugador del partido salvando la ropa. Otra vez Pavone fue nuestro mejor jugador, que a puro empuje, garra y potencia mantuvo vivo a un equipo que no daba señales de vida. Y que pudo, por suerte, reaccionar a tiempo. Se está lejos de ese tiki-tiki ideal. No pido eso pero ya es hora de que por lo menos se tenga una identidad futbolística. Banco a Cappa en su manera de ver el fútbol y en sus cambios kamikazes. Veo que lo está viviendo con la misma tensión de un hincha. No me banco verme en promoción. Por eso ganarle a GELP es casi una necesidad. Se debe pelear cada partido como si fuera el último. Porque como ya es sabido, son todas finales.
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