domingo, 5 de diciembre de 2010
Un grito del corazón
No había tiempo para mas. El reloj marcaba 48 minutos de la etapa final. Se habían cumplido los 3 minutos adicionados. Confieso que hasta ese momento el empate me caía mas que bien. Saca Carrizo largo en busca del Tanque que las pelea a todas y contra todos, queda el rebote y el mágico Lanzini se juega la cabeza en primera instancia para luego con su pierna izquierda dar una asistencia exquisita que Pavone con suspenso no desaprovecharía. Gol y triunfazo con olor a hazaña porque se ganó de visitante, sin Almeyda y arrancando abajo en el marcador. Se disfruta el doble cuando el gol es sobre la hora, no?. Se grita hasta que no quede voz. Que victoria que sacamos!. Allí, en el mismísimo estadio donde los elefantes, los grandes del fútbol argentino mueren y son enterrados, este River inestable saca chapa, corajea, guapea y obtiene lo que fue a buscar a Santa Fe. Porque La Banda panquequeó y demostró otra actitud al salir al campo de juego: el arco rival como destino a llegar. Eso es lo que le venía pidiendo a Jota Jota y sus dirigidos ya que cuenta con material de sobra para hacerlo. Y si el primer tiempo terminó 0-1 fue a causa de la ineficacia en la definición de la visita, sumado al penal muy claro de Pozo a Lamela que se vió desde Buenos Aires y solo Pompei no observó, mas la desatención en esa jugada parada que desembocaría en la cabeza de Moreno y Fabianesi que solo tuvo que empujarla a la red. Era todo un desafío para El Millo, el de sobreponerse ante la adversidad. Doble Jota metería mano y entraría Funes Mori x un Ortega de muchos altibajos. Y River no solo salió mucho mas decidido a encarar la segunda etapa sino que además con mas juego asociado. Justamente gracias a esto último se alcanzaría la igualdad, en la que no tengo dudas, la mejor jugada en equipo nuestra de todo el campeonato. Imagino a Cappa viéndolo desde la casa y diciendo ¨ese es el tiki-tiki al que yo apuntaba¨. Genial doble pared con Acevedo como conductor para que Pavone con un toque le sirviera en bandeja el gol a Lamela que definió con una sutileza de derecha (siendo zurdo!) para que la pelota se reencontrara con la red. Un golazo impresionante. No contentándose con el 1-1, los visitantes fueron por mas y anduvieron demasiado cerca del segundo tanto. Primero lo tuvo Pereyra tras una gran combinación con el Melli que Pozo tapó extraordinariamente. Después pudo ser ese remate tremendo de Funes Mori de larga distancia que el travesaño le ahogó el grito. Es verdad que Carrizo le sacó un mano a mano bárbaro a Larrivey pero Colón jamás inquietó mas allá de lo que pudiera hacer el talentoso Damián Diaz. Salvo en la anteúltima jugada que JP salió deliberadamente mal y Maidana con su gran estatura pudo remendar. Luego llegaría el grito de desahogo del Tanque. Y el de todo River que se aleja de los fantasmas del descenso, que saca pecho y se revitaliza, que comparte el cuarto puesto con Racing y por unos días va a ser todo alegría (Estudiantes no debe dar la vuelta en nuestra casa). Porque este es el River que quiero ver. Porque de a poco el espejo va devolviendo una imagen mas familiar.
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