lunes, 21 de febrero de 2011
El Taka Taka que le gusta a la gente
Tiempos raros los que se viven en River. Inéditos. Pensar que en los buenos viejos tiempos se aplaudía un taco, un caño o una gambeta y hoy ese paladar negro se permite hacerlo para un despeje a la tribuna, a lo Alexis Ferrero. Parece que el buen fútbol, el estilo que tiene en su ADN el club quedó relegado al resultadismo, al taca-taca, a lo efectivo. Sin dudas que el promedio nos tiene a todos a mal traer. No es una sensación. Es una realidad. Y genera una presión extra. Los 30 puntos no son solo un objetivo para entrar a las copas, son necesarios para olvidarse de la promoción, son imprescindibles y obligatorios. Por eso el partido de ayer contra Huracán cobraba una gran relevancia. De no haber ganado, el punto obtenido en Victoria no hubiera servido. El equipo dirigido por Jota Jota salió a la cancha como dormido, sin tener conciencia de lo importante que era ganar. Creo que hubo tan solo 2 llegadas claras por parte del local, una de ellas fue la que Lanzini estrelló en el palo derecho de Monzón. Poco y nada se vió en esos primeros 45 minutos que dieron para preocuparse. Por suerte, en el complemento el equipo se sacó la pachorra, se despertó de esa larga siesta, se ajustó el cinturón y pisó el aclelerador. Fueron solo 2 decenas de minutos pero bien intensos y de alto vuelo. El primer gol (pero que digo gol Fabri, recontra golazo) fue una muestra de juego asociado en velocidad fantástica. Doble pared entre Acevedo y Erik, pase a Pavone que a lo Zidane y de cachetada le deja servido en bandeja el gol a Coco que definió con una sutileza exquisita. Flashback: cuaquier similitud con la jugada del empate ante Colón del torneo pasado no es pura coincidencia. A partir de ahí todo se hizo mucho mas fácil para La Banda que ampliaría la ventaja de la mano, mejor dicho, gracias a la cabeza de Ferrari, tras centro preciso del Tanque. Se intercambiaron los roles, el mundo del revés. El desenlace final del encuentro tuvo a la visita mas cerca del deescuento, quizás por el dejarse estar de los locales. Fin del match y primera victoria en el año para que el Monumental delirara. Se pasó una prueba de fuego con un aprobado. Alcanzó con el brillante segundo tiempo del 10 de River (en contraposición al primero), la garra del gran capitán, la actitud del ex Independiente y el corazón del cada vez mas idolatrado Mariano Pavone. Queda mucho para mejor. No estamos para tirar manteca al techo pero tampoco somos menos que nadie. Se viene una nueva final contra el Rojo, en la que ganar implicaría alejar bastante esos fantasmas que nos perturban. Mas que nunca, todos somso soldados ... de River.
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ya van a caer.......a la promo....pero se van a quedar....
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