martes, 1 de marzo de 2011

La Tanqueta del Negro

Tanta alegría es indisimulable. La sonrisa no se me borra de la cara. Como no sentirme asi?. Si River gana un partido de 6 puntos pero de aún mayor valor anímico y emocional. Si no solo se mete en cada pelota como si fuera la última sino que además se le agrega un toque de juego fluido. Si con este resultado se alejan esos fantasmas que no nos dejan dormir por las noches y metemos en el mismísimo infierno al Rojo de Avellaneda. Creo que los primeros 45 minutos mostraron la mejor versión de este River 2011 con mucha entrega, presión y soltándose con la pelota en el pie. Es cierto que la cantidad de llegadas no superan a las 4 o 5 pero fueron claras y hasta se logró convertir. El juez de línea cobró un off-side inexistente tras una jugada colectiva de no menos de 8 toques al ras del suelo, con pared incluida y centro-asistencia para que Ferrari diera un pase a la red. Por suerte este error-horror no nos costó puntos. El segundo tiempo fue mas de ida y vuelta (el local tuvo 2 mano a manos malogrados) aunque siendo River el que mas proponía a través de sus 2 fenómenos, esa dupla de pendejos atrevidos y maleducados que con sus 18 y 19 años respectivos llevan en sus espaldas la responsabilidad de nada mas ni nada menos de ser el motor, los encargados de generar el fútbol que desplegue el Millo en cancha. Lamela y Lanzini, con intermitencias por su juventud, cada fecha van creciendo y sobretodo el Coco que juega con la 10 como si fuera una musculosa. También se pudo observar el mejor JM Díaz desde su llegada a Nuñez, sumado a la cada vez mas afianzada sociedad Almeyda-Acevedo, ejemplo de opuestos que se complementan. Los 3 centrales estuvieron sobrios al igual que Chichizola, el custodio del arco mas grande del mundo. Pavada de tarea para este chico que de a poco va respondiendo con sus buenas actuaciones. Hasta que vuelva el gran JP, claro está. El reloj marcaba el minuto 87. El partido parecía que moría en un injusto 0 a 0 que Independiente empezaba a mirar con cariño. Lateral para la visita, Tuzzio la peina para atrás, Matheu se duerme en los laureles de una cobertura flojita y aparece en escena él: Mariano Pavone, el espartano, el que parecía tener el arco cerrado esa noche, se come literalmente al capitán rojo, y casi que como un premio, una recompensa del destino por tanto esfuerzo. le queda el rebote tras la ineficaz salida de Hilario Navarro y toca a la red para llenarse la boca de gol. Para conseguir una victoria soñada en el inconcluso Libertadores de América. Este River mostró actitud, compromiso y conciencia de la situación que vive sumado a destellos, pinceladas de juego asociado realmente interesantes. Este River no estará para campeonar, como dijo su presidente, pero cada domingo juega finales y como tales debe ganarlas. Este River pinta a no ser un rival fácil, ya que es metedor, corredor y oportunista. Este River juega a cara de perro y no mezquina sacrificio. Insisto: este River no es menos que nadie y por eso dará batalla en cualquier campo. El tiempo dirá si la punta de hoy fue solo pasajera.

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