domingo, 15 de mayo de 2011

Todos somos Almeyda

Creo que la sensación, lo que el hincha de River siente hoy queda reflejado en Almeyda. Esa salida de la cancha, de cara a La Doce, besándose la camiseta, escupiendo palabras por la boca de ira y sobre todo impotencia. Creo que eso es lo que sentimos todos luego del 0-2 insólito frente al rival de toda la vida. Porque River hizo todo el desgaste desde el minuto 0, siempre propuso jugar e incluso con el marcador en contra lo fue a buscar generando varias situaciones de gol. He aquí una de las causas de la derrota: no concretamos las chances que producimos. Es realmente ineficaz la delantera millonaria. Pavone lucha mas de lo que juega y Funes Mori tiene destellos de amateur, ianceptables para ser el 9 de nuestro club. Lamela es un fenómeno, las pide todas, encara, va para adelante, incluso mete pero no patea al arco. Pereyra muestra a cuentagotas su talento y se borra mas de lo que se muestra. Ferrari está totalmente aburguesado en su posición y prácticamente no traslada la pelota. Acevedo arranca bien y después desaparece. Y la defensa, luego de la lesión de Maidana, no tuvo la misma solidez de siempre. Para colmo el enorme JP tuvo la desgracia de meter la pelota dentro de su arco en una jugada totalmente desafortunada. Sin embargo, con todas estas fallas que marco River fue superior casi los 90 minutos a excepción de esos 3 minutos fatídicos. El local no hizo nada para llevarse los 3 puntos. Un corner, un centro y una clara de Mouche. Ahí se termina la cuenta. Mas bronca da. Y el dolor durará un par de días. Pero no hay lugar para lamentos ni bajones. El promedio nos respira en la nuca y nos pisa los talones. Se perdió nuevamente una final pero quedan 5. Ya no se toleran derrotas. River se juega la permanencia en cada pelota. Cuando todo parece jodido es cuando hay que poner.

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