jueves, 21 de enero de 2010

El futuro ya llego

Que palabras tan acertadas las de Carlos Solari para resumir el momento riverplatense. Porque estos 2 pibitos de 17 y 18 años le dieron a River una victoria mas que gratificante ante su rival de toda la vida, a ese que no derrotaba desde el verano '08. Y de que manera lo hicieron!. Nadie imaginaba que a los 3 minutos el paraguayo Rojas iba a abrir el marcador, con la colaboración del Pato (de lo mas peligroso para los de azul y oro). Y Boca, que puso lo mejor que tenía, también salió a buscar el empate rápidamente con su jugador mas electrizante: Gaitán y lo que pudiera inventar Riquelme. Del otro lado se apostaba a la calidad y el buen juego de Rojas (de gran partido, por fin un refuerzo que valga la redundancia refuerza) sumado a la dupla ofensiva juvenil Villalba-Funes Mori. Sin embargo, el equipo que estrenaba camiseta para la ocasión, igualaría el encuentro gracias al siempre verdugo de la Banda: Martín Palermo. A partir de ahí el partido se tornaría mas friccionado y feo para los ojos. Al cabo de 45 minutos el resultado se quedaría estancado en 1 a 1. Lo mejor estaba por venir. La música empezó a sonar al ritmo de la Banda. El keko, un enano endemoniado que juega con un temperamento de un tipo de 30, estuvo cerca de sacar diferencia pero el palo se lo negó. Tendría su revancha. Antes Funes Mori cumpliría el sueño del pibe anotando tras un doble cabezazo en el cual Abbondanzieri hizo todo lo posible para que sea gol. Este chico que no había tenido un buen primer tiempo cayendo en offside demasiadas veces, hasta en el gol estaba inhabilitado por 20 cms. Si los dirigidos por Basile tenían esperanzas de ganar el partido, el tercer gol terminó de hipotecar sus ilusiones. Un poema de gol, el realizado por el chico de Caá Catí, que tras una pared devuelta por Rojas, daría ese pase a la red. Esta vez nada de culpa para el arquero rival. Y luego de esto, empezó a sonar el hit del verano. Villalba me hacía acordar a Saviola metiéndose entre las piernas de los defensores contrarios, Funes Mori parecía incansable es sus piques, Rojas manejaba los tiempos, Almeyda era el dueño y patrón del mediocampo y la defensa daba la sensación de impenetrable. Desde las tribunas empezaba a bajar el "ooooooole", tranquilamente Mollo podría haber cantado "la gente se divierte". Porque después de tiempos tan negros, los hinchas riverplatenses se regocijaban y se deleitaban. Boca ya no estaba en la cancha aunque la vista dijera lo contrario. Pudieron ser 4, 5 o 7 goles. Hasta les hicieron precio. El baile ya se lo habían dado.

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