viernes, 5 de febrero de 2010
De tanto esperar ...
... casi te lo empatan. Menos mal que Pompei cobró falta, que existió, y evitó que Chacarita arañara un punto con olor a hazaña. Resultado que hubiera sido lo mas justo pero las leyes del fútbol se rigen por quien mete la pelota mas veces en el arco. Y River lo hizo mas que su rival por lo cual se llevó los 3 puntos. Pero que manera de sufrirlo. Porque el local arrancó mucho mejor que el visitante y daba la sensación que era solo cuestión de tiempo para que el Funebrero rompiera el marcador. Pero a mediados del primer tiempo una mala salida de la defensa de Chaca, le daría la chance a Ferrari, que pasó al ataque como su apellido lo indica, y definió al primer palo. Uno a cero sorpresivo. Si el resultado asombraba, imagínense cuando Funes Mori se conectó con Rojitas que con una voltereta y un pase extra dejó solo a Paulo que la mandó a la red ante un Cejas rendido. Los hinchas locales no lo podían creer. A partir de ahí, el Millonario levantó en juego y lo anímico manteniendo el 2 a 0 al finalizar la primera etapa. Las emociones vendrían en los segundos 45 minutos ya que los dirgidos por Astrada se dedicarían a esperar y ver que hacía su rival. Demasiado atrás, innecesariamente. Es verdad que la salida de Ahumada generó un desorden táctico pero no es excusa. Quien iba a pensar que se le iba a jugar de contra a Chacarita!. El mundo al revés. Y se tuvo demasiada suerte ya que el descuento vendría a los 75 minutos pudiendo haber sido antes si no hubieran fallado 2 cabezazos claros. Quedaban 15 minutos para el infarto. Hasta que Rojas sacó un conejo de la galera y de una jugada aislada la convirtió en el tercer gol de la Banda gracias al recién ingresado Bou tras habilitación por parte de Canales. Parecía que el partido estaba liquidado pero ultimamente River está condenado a sufrir. Una nueva falla en las marcas posibilitó el 2-3 faltando 120 segundos mas los 4 minutos que se añadirían para recuperar. Un parto. Una eternidad. Luego vendría la jugada que de polémica no tiene nada ya que fue falta de Ramirez contra Almeyda y el final. Laborioso y sufrido triunfo en La Paternal. Mas importante en lo anímico y en lo matemático que en lo que realmente mostró el equipo. Astrada tiene un dilema enfrente: el vértigo, la claridad y precisión del paraguayo que como enganche la descose o los referentes e ídolos del pueblo riverplatense, Ortega y Gallardo. No debe ser fácil estar en los zapatos del Negro.
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de tanto andar por la cornisa, tal vez un dia pueda caer ....
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